La cultura Afrochoteña: Una mirada desde la interculturalidad

chota tradicion
h2>Vivir lo cotidiano, el aprender de la gente y la convivencia con un pueblo históricamente excluido, son valores que poco a poco se reafirman en el Valle Intercultural de los Ríos Chota y Mira.

Para la cultura afrochoteña  no es novedad que se hable de interculturalidad esa relación armónica entre las culturas es parte de su vida, el respeto a sus valores, identidad, costumbres, idioma, etc. se enmarcan en el mirar al otro como un hermano, como familia y con niveles de tolerancia que permiten la construcción de una sociedad más justa y equitativa.

Aunque el negro históricamente ha vivido desiguales relaciones interculturales, es decir, el hecho de que la construcción de su identidad haya estado ligada a relaciones de poder desiguales, no ha implicado que los afroecuatorianos dejen de  buscar procesos de  recuperación de identidad y reconocimiento en el Ecuador; en el país grandes sectores de las organizaciones y de las comunidades negras empiezan a sentir la necesidad de recuperar su propia historia, de crear sentimientos de comunidad y unión.

En este contexto, en la actualidad, son los centros educativos asentados en varios sectores del valle CHOTA-MIRA, que en coordinación con organismos no gubernamentales en PRO DE LOS DERECHOS CIUDADANOS (PRODECI) y otros entes de gestión, promueven eventos y actividades culturales que permitan un mayor acercamiento y recuperación cultural desde la infancia, sabiendo que estos espacios alimentan el espíritu del conocer y reconocerse a "sí mismos" en la cotidianidad.

Todos sabemos que desde hace algunos años, se viene afirmando que  el Ecuador es un país pluricultural y multiétnico; es un logro, luego de ser ignorada esta realidad en casi todos los sectores, pero hace falta una larga tarea educativa y de información para que ella llegue a formar parte de los hábitos mentales de todos los ecuatorianos. Es el caminar juntos lo que hace diferentes a los pueblos, pero sobre todo la concienciación de que solo podremos cambiar una realidad culturalmente débil, cuando nuestra mirada o la forma de ver las cosas, no tenga condicionamientos con sesgos de carácter excluyente, olvidando que de por medio están seres humanos, niños y niñas, hombres y mujeres que tan solo buscan encontrar aprendizaje con ideales de “vida buena”. Debemos caminar de a poco…pero caminar. Para concluir, dejamos a nuestros lectores un famoso  adagio popular “La cultura no es solo de nuestros ancestros, ni de nuestra cotidianidad, la hemos tomado prestada de nuestros hijos”.

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